{"id":85,"date":"2015-01-21T08:00:31","date_gmt":"2015-01-21T08:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/?p=85"},"modified":"2015-02-03T16:30:45","modified_gmt":"2015-02-03T16:30:45","slug":"presentacion-libro-si-de-amor-se-trata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/presentacion-libro-si-de-amor-se-trata\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n libro \u201cSi de amor se trata\u201d"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/DSC_0665.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-59\" src=\"https:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/DSC_0665-150x150.jpg\" alt=\"DSC_0665\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><br \/>\nTodo libro es una conversaci\u00f3n y toda buena conversaci\u00f3n es un arte, \u00abun arte educado\u00bb como afirma el guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003).\u00a0Pero si nos predisponemos a abrir un libro de poes\u00eda, nos sentamos para leer versos, ese di\u00e1logo se convierte en una \u00edntima charla entre amigos. Es que s\u00f3lo los amigos, los aut\u00e9nticos amigos, nos abren sus almas sin recelo, <!--more--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-55 alignright\" src=\"https:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sideamorsetrata.jpg\" alt=\"sideamorsetrata\" width=\"400\" height=\"282\" srcset=\"https:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sideamorsetrata.jpg 400w, https:\/\/patriciomaraniello.com.ar\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/sideamorsetrata-300x212.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>comparten la aventura de escuchar y ser escuchados, domestican al silencio con palabras, las mismas que nos conectan con lo terrestre y con lo absoluto. Porque la poes\u00eda, para usar la expresi\u00f3n del espa\u00f1ol Pedro Salinas (1891-1951), \u00abes una aventura hacia lo absoluto\u00bb. Y he aqu\u00ed uno de los senderos para largarse a esa gran aventura sin m\u00e1s pasaje que el sentimiento: un libro que poetiza sobre el amor, un cat\u00e1logo de distintas miradas sobre el amor de la mano de Patricio Maraniello, autor que se autodefine como un \u201cimpetuoso del coraz\u00f3n\u201d. Ahora bien, la pregunta se impone: \u00bfpuede un compendio de poes\u00edas sobre el amor cambiar en algo nuestro microcosmos diario?<\/p>\n<p>Existe en el mundo de hoy, pero principalmente en un pa\u00eds abaratado y at\u00e9rmico en lo cultural como Argentina, cierto desprecio de los editores en general por publicar y divulgar poes\u00eda, cierta apat\u00eda en dar a conocer a las voces representativas de su tierra y de su tiempo. El argumento m\u00e1s com\u00fan y difundido es que la poes\u00eda no se vende. Grave error: las noticias pasan, los buenos o malos gobiernos se olvidan, las cat\u00e1strofes se globalizan y pasan a ser an\u00e9cdotas ilustrativas en Internet, las vedettes de turno o los jugadores de f\u00fatbol envejecen y dejan de facturar, pero los versos quedan. A las pruebas me remito: por lo menos en la ciudad de Buenos Aires, no existe tardecita o noche en donde no se planee un recital de poes\u00eda, una mesa de lectura o de debate a cargo de poetas, una presentaci\u00f3n de revista o sitio Web de poes\u00eda a estrenar. Pero se la condena a la marginalidad quiz\u00e1s, como dir\u00eda Wallace Stevens (1879-1955), porque \u201cel poeta fabrica vestidos de seda con gusanos\u201d. En resumen: lo peligroso se disfraza de poco rentable pues \u00bfqui\u00e9n es capaz de semejante sortilegio?<\/p>\n<p>Escribir o leer poes\u00eda es ensayar una peque\u00f1a magia. Intentar definirla es tropezar con las mismas dificultades que se nos plantean como cuando tenemos que definir un color, un sonido, el significado de la ira o el amor, el olor a caf\u00e9, el sabor de un d\u00e1til, la mano que instintivamente ahuecamos ante una vela encendida para que el viento no la apague. Dir\u00edamos que s\u00f3lo podemos arriesgarnos a definir algo cuando sabemos poco o nada de ello. Aunque \u00bfqui\u00e9n no sabe reconocerla, vislumbrarla ante el menor roce de una met\u00e1fora? As\u00ed como Plat\u00f3n sosten\u00eda que filosofar era prepararse para morir, quien lee o escribe poes\u00eda se prepara casi obsesivamente a vivir, pues la palabra no es lo contrario del silencio: es su consumaci\u00f3n. Y toda la vida est\u00e1 jalonada por palabras. Patricio Maraniello lo sabe y se ha valido de ese vibrante manantial que es el lenguaje para reflexionar sobre el amor, para indagar sobre el amor, para amar sobre el amor en forma de versos. Unos versos sencillos y directos, que encuentran su ritmo, su tono intimista y su coloratura a medida que avanzamos entre las p\u00e1ginas de su libro. Y as\u00ed nos dice: \u201cEl amor es como un incendio en un bosque\/ se enciende sin querer y crece sin pensarlo\u201d. O \u201cQuiero solo disfrutar del amor,\/ disfrutarlo solo quiero\/ hasta que m\u00e1s no pueda\/ del amor por nosotros creado\u201d. O tambi\u00e9n: \u201cSi en mi coraz\u00f3n hay amor\/ y en mi alma bondad,\/ \u00a1ser\u00e9 poeta!\u201d.<\/p>\n<p>Todos sabemos que la poes\u00eda es el pasaporte m\u00e1s genuino a la propia identidad. De hecho, no hay mejor manera para conocer a un verdadero poeta que a trav\u00e9s de su producci\u00f3n po\u00e9tica, de sus ojos de son\u00e1mbulo que miran a lo largo y a lo ancho del tiempo. De esa mirada surgen los mundos sin espejos, el aleteo imperceptible de las rocas, la fascinaci\u00f3n de la hoguera en medio del oc\u00e9ano, el cuchillo en el viento, las m\u00e1scaras de tantos besos ante la agon\u00eda de la espera, el sue\u00f1o serpeante de nuestras bestias, el hilo de claridades y el clavo en el ala de ese \u00e1ngel que estaba destinado a atendernos. De esa mirada nace el v\u00ednculo con la imaginaci\u00f3n y con el sentimiento, fundamentalmente con el sentimiento, ya que si hay algo colectivo y propio en el hombre es su capacidad amatoria: se podr\u00e1 ser m\u00e1s o menos imaginativo, se podr\u00e1 ser m\u00e1s o menos permeable a los cambios o se\u00f1ales, se podr\u00e1 aspirar a ser m\u00e1s o menos inteligente&#8230; pero la verdadera propiedad aglutinante y social reside en el amor y en esas palabras que el poeta, por fidelidad a s\u00ed mismo, manipula como un prestidigitador en el borde de su destino. Y es, tambi\u00e9n, en el borde de ese destino en donde se sit\u00faa Patricio Maraniello para hablarnos de la magia que encierra su poes\u00eda. Quien lo acompa\u00f1e en el recorrido de su libro \u201c\u201dSi de amor se trata\u201d, podr\u00e1 dar fe de esa naturaleza dual que este g\u00e9nero encierra.<\/p>\n<p>Ya el c\u00e9lebre escoc\u00e9s Robert L. Stevenson (1850-1894), nos ha advertido de esta \u201cnaturaleza dual\u201d que menciono, pues el material b\u00e1sico de la poes\u00eda son las palabras (como los sonidos son el elemento esencial del m\u00fasico) y ellas son el aut\u00e9ntico dialecto de la vida. Stevenson se refiere a las palabras como si fuesen simples piezas destinadas a resolver necesidades pr\u00e1cticas y se admira ante el oficio del poeta que, con esos r\u00edgidos s\u00edmbolos destinados a prop\u00f3sitos cotidianos o abstractos, sea capaz de articular una estructura, a la que \u00e9l llama \u201cel tejido\u201d. En el caso de Patricio, ese tejido se forma desde su experiencia, con el andar por sus lecturas y gracias a la gran huella de su instinto puro. En un estilo despojado de todo barroquismo, logra alcanzar la fibra de la trama y hacer con ella ese edred\u00f3n que nos proteja de la intemperie, contra las soledades y las distancias. Pues el aut\u00e9ntico poeta, y por lo tanto tambi\u00e9n Patricio, convierte algo \u00fatil o dom\u00e9stico en algo tal vez in\u00fatil para los ojos de la mayor\u00eda&#8230; pero m\u00e1gico para los o\u00eddos atentos de una minor\u00eda. Aunque en este libro, \u00e9l se proponga llegar a todos y a cada uno de sus lectores, sin distinci\u00f3n alguna. Y es en este punto que volvemos a la pregunta ya formulada al comienzo: \u00bfpuede un compendio de poes\u00edas sobre el amor cambiar en algo nuestro microcosmos diario?<\/p>\n<p>Ignoramos a\u00fan la respuesta. O, en todo caso, busquemos la respuesta entre los versos que hormiguean por este pu\u00f1ado de hojas escritas a lo largo de a\u00f1os y \u201cdictadas\u201d (para usar sus propias palabras) directamente por el coraz\u00f3n. Coraz\u00f3n que lo impulsa a reflexionar: \u201cEn cada etapa de la vida, el amor es diferente. No es ni mejor ni peor sino distinto, se encuentra ligado a los propios cambios de las necesidades y gustos de las personas, ya que podemos sentir amor a cualquier edad\u201d. Es que el amor, no realiza al yo mismo: abre una posibilidad al yo para que cambie y se convierta. En el amor no se cumple el yo sino la persona; el deseo de ser otro. El deseo del ser. Patricio nos lo dice con una sencillez que apabulla: \u201cNac\u00ed con tu amor\/ y con eso tuve todo.\/ Este amor no se mata\/ ni muere.\/ Porque donde me ir\u00e9\/ en mi coraz\u00f3n te llevar\u00e9\u201d. O cuando nos confiesa: \u201cDeseo la vida\/ porque te tengo.\/ Deseo los besos\/ porque te siento.\/ Deseo la pasi\u00f3n\/ porque te estremezco.\/ Y casi sin pedirlo,\/ tu coraz\u00f3n ya est\u00e1 con el m\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Es que el amor, dig\u00e1moslo de una vez, no es un acto natural. Es algo humano y, por definici\u00f3n, lo m\u00e1s humano, es decir, una creaci\u00f3n, algo que nosotros hemos hecho y que no se da en la naturaleza por generaci\u00f3n espont\u00e1nea. Algo que hemos hecho, que hacemos todos los d\u00edas y que todos los d\u00edas deshacemos. Y hay algo m\u00e1s: el amor es elecci\u00f3n. Como dir\u00eda el Premio Nobel Octavio Paz (1914-1998), \u201clibre elecci\u00f3n, acaso, de nuestra fatalidad, s\u00fabito descubrimiento de la parte m\u00e1s secreta y fatal de nuestro ser\u201d. Porque el amor es un estado de reuni\u00f3n y participaci\u00f3n: a trav\u00e9s del cuerpo amado, del alma amada, entrevemos una vida m\u00e1s plena, m\u00e1s vida que la vida, ese instante que contiene todos los instantes y nos empuja a ser mejores, a ser \u201crepartidores\u201d desinteresados de nuestra nobleza, serenidad y afecto. Como la verdadera poes\u00eda que, colmada de s\u00ed, pipona de palabras y de silencios, nos va llevando a cierto estado incandescente. Es ese estado que Patricio describe de una forma casi coloquial: \u201cA vos y a m\u00ed\/ ya nos pas\u00f3\/ que con el amor\/ nos quedamos los dos\u201d. O nos advierte: \u201cLib\u00e9rate&#8230; \/Trata de que resulte\/ todo bien,\/ que lo descontrolado\/ de tu alma te pida amor\u201d.<\/p>\n<p>Se dice que un poema es una interrogaci\u00f3n con multitud de respuestas, un punto de inserci\u00f3n, de intersecci\u00f3n, un centro m\u00f3vil y vibrante en donde se anulan y renacen sin tregua todas las contradicciones, los miedos, las dudas, los anhelos, las pocas certezas. La respuesta depende de cada poeta. Y he aqu\u00ed la esencia de este libro que Patricio dio en titular \u201cSi de amor se trata\u201d: no es s\u00f3lo un libro netamente rom\u00e1ntico o amoroso; es una ventana abierta de par en par en el muro de la indiferencia a la que nos tiene acostumbrados el mundo de hoy, un mundo hastiado de vac\u00edos, de abismos en dosis de venta libre y de relaciones virtuales, no reales. Y en medio de este p\u00e1ramo cibern\u00e9tico, multimedi\u00e1tico, casi an\u00f3nimo&#8230; la poes\u00eda. He dicho, unos p\u00e1rrafos m\u00e1s arriba y hace apenas unos minutos, que la poes\u00eda no se vende casi como un insulto o como un defecto cong\u00e9nito, cuando en verdad la frase es un elogio: la poes\u00eda no se vende. Es m\u00e1s: no se vende, ni se alquila, ni se prostituye. En un mundo en donde se remata desde lo \u00ednfimo a lo \u00edntimo, se acribilla al futuro con discursos en los que nadie cree, se promueve la banalizaci\u00f3n hasta de las religiones, que no se venda resulta una virtud. Porque el amor, el genuino amor, tampoco se vende.<\/p>\n<p>Uno de nuestros m\u00e1s grandes poetas, Jorge Luis Borges (1899-1986) detestaba las definiciones. Pero cuando se le consultaba acerca de la Poes\u00eda sol\u00eda reducirla a una escueta y c\u00e1ndida imagen: \u00abes esa cosa alada, et\u00e9rea, tan parecida a la m\u00fasica\u00bb. \u00bfAlguien se imagina, entonces, un mundo sin m\u00fasica? Todo el Universo, hasta la m\u00e1s m\u00ednima part\u00edcula del Cosmos, produce un sonido al desplazarse por el espacio. La m\u00fasica forma parte de la Creaci\u00f3n, de su g\u00e9nesis. Por lo tanto, todo buen poeta o aspirante a serlo deber\u00eda, al menos, afinar. No se trata de una cuesti\u00f3n de m\u00e9trica o de rima. Se trata de la melod\u00eda interior, de los acordes de nuestro esp\u00edritu, de ese pentagrama sobre el que dibujaremos una a una las palabras perentorias, ligadas a los sentimientos, a la historia personal que nos convierte en poetas \u00fanicos. No importa cu\u00e1l es o ser\u00e1 el tema de nuestros humildes versos. En el caso de Patricio Maraniello, el tema es el amor en todas sus facetas. Desde quien sentencia: \u201cPor siempre amor, por siempre\/ habr\u00e1 una noche que perdure\/ el nombre m\u00e1s amado,\/ la caricia m\u00e1s pr\u00f3xima,\/ el instante en que la realidad\/ sea un abrazo\u201d&#8230; hasta quien aconseja a un amigo: \u201cDale amor a quien lo necesita\/ es el \u00fanico que lo valorar\u00e1\u201d, pasando por el amor de padre \u201ctus dedos blandos\/ con fuerza sell\u00f3,\/ en alg\u00fan instante\/ todo nuestro amor.\/ De padre a hijo\/ tan solo te dejo\/ desaf\u00edos muchos\/ que en la vida tendr\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, como el t\u00e1bano que insiste una y otra vez sobre la picadura, vayamos por tercera vez a la pregunta ya formulada: \u00bfpuede un compendio de poes\u00edas sobre el amor cambiar en algo nuestro microcosmos diario? Bueno, voy a serles franco, no s\u00e9 si puede lograr ese cambio que todos los aqu\u00ed presentes desear\u00edamos. Por un lado, por Patricio que se tom\u00f3 el trabajo no s\u00f3lo de escribir el libro sino de editarlo. Y por otro lado, porque quiero creer que todos somos fans del mismo club: el del Amor con may\u00fasculas. Aunque voy a anticiparles un secreto: el verdadero tema de nuestro tiempo no es si se desplomar\u00e1 el Euro y con \u00e9l la econom\u00eda del mundo, si el idioma chino ser\u00e1 el idioma del futuro o si Obama vendr\u00e1 o no a la Argentina para comprar las \u00faltimas ofertas de nuestra Patagonia. El verdadero tema de nuestro tiempo es el de la reconquista de la inocencia por el amor. Pues poes\u00eda y amor son actos semejantes. La experiencia po\u00e9tica y la amorosa nos abren las puertas de un instante el\u00e9ctrico. All\u00ed el tiempo no es una sucesi\u00f3n: s\u00f3lo hay un siempre que es tambi\u00e9n un aqu\u00ed y un ahora, es esta vegetaci\u00f3n que nos cubre con sus mil manos de hierba y que Patricio Maraniello est\u00e1 dispuesto a regar con las palabras de su coraz\u00f3n jardinero. Por empezar, abramos el libro y sent\u00e9monos a disfrutar de la lenta germinaci\u00f3n de sus semillas. Miren qu\u00e9 cosa m\u00e1s simple y sorprendente: las palabras, sus palabras, van a florecer en cada uno de nosotros y nos dejar\u00e1n cierto perfume en el alma, a\u00fan cuando cerremos sus p\u00e1ginas y salgamos a la vida a defender el amor entre humanos. El amor entre hermanos, si es que de amor se trata.<br \/>\nBuenas noches. Gracias por haber compartido este momento.<br \/>\nC\u00e9sar Melis<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo libro es una conversaci\u00f3n y toda buena conversaci\u00f3n es un arte, \u00abun arte educado\u00bb como afirma el guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003).\u00a0Pero si nos predisponemos a abrir un libro de poes\u00eda, nos sentamos para leer versos, ese di\u00e1logo se convierte en una \u00edntima charla entre amigos. 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